Transcriptor profesional

5 recomendaciones para convertirte en transcriptor profesional

Transcribir o no transcribir, ese es el dilema.

Desde que existe la escritura, existen las transcripciones. Transcribir es un oficio, que, si bien, ha modificado la técnica, las herramientas y la razón de llevarse a cabo; aún sigue siendo una actividad de suma importancia, tal como lo fue en la antigua Grecia o en la Edad Media.

 Aunque la tecnología ha avanzado lo suficiente para contar con aplicaciones y programas que pueden tomar dictado y hacer transcripciones con mucha precisión, les falta algo que solo un transcriptor profesional puede ofrecer: la experiencia y la sensibilidad.

Un transcriptor puede identificar el tono de quien habla, la intención, una interrupción o un cambio de sentido en la frase. Si hay una pausa, un tartamudeo, una ironía, una broma. Además, conoce bien las reglas gramaticales y ortográficas. Sabe que un “no tengo comentarios” no es igual a un “no, tengo comentarios”, o “le extirparon el bazo” nada tiene que ver con uno de cristal.

Entonces, ¿transcribir es una disciplina especializada? Sí y no. Sí porque se necesitan desarrollar ciertas habilidades para convertirse en un transcriptor profesional. Y no porque cualquiera puede desarrollar esas habilidades.

A continuación, te damos cinco recomendaciones para convertirte en un transcriptor profesional.

  1. Dominio de la ortografía y la gramática

Aunque las transcripciones pueden ser verbatim, es decir, literal, palabra por palabra; la transcripción tiene que adecuarse a las reglas del lenguaje escrito. Un transcriptor debe dominar los signos de puntuación, incluyendo los dos puntos, el punto y coma y los puntos suspensivos. Debe, también, tener un amplio conocimiento de la acentuación y, por supuesto, de la ortografía. Es muy común transcribir palabras homófonas, las que se pronuncian igual. Si en un audio alguien dice grabar, ¿se refiere a la acción de hacer una grabación o a gravar con un impuesto? El contexto siempre ayuda.

Y ante la duda, no confiarse. Consultar, consultar y consultar.

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  1. Equipo

 Existen herramientas para facilitar la labor de un transcriptor.

Computadora: Una computadora portátil puede ser más cómoda que una de escritorio no solo por el transporte, sino por la corta distancia que hay entre las letras en algunos teclados. Entre más baja sea la altura de las teclas, menos esfuerzo se requiere.

Audífonos: El transcriptor debe considerar que una grabación podría tener fallas de origen. Es recomendable invertir en unos audífonos de buena calidad que puedan bloquear el sonido ambiente y así mitigar las fallas de origen para obtener una mayor claridad en el audio.

Software especializado: Existen programas diseñados para transcribir, los cuales están pensados para que el transcriptor ajuste atajos en el teclado para adelantar, regresar, acelerar o ralentizar un audio. Estos programas son compatibles con pedales especializados para transcripción.

Pedal especializado para transcripción: La función de los pedales de transcripción es permitir que, al pisar el pedal, se reproduzca el audio, se regrese algunos segundos al soltarlo, ralentizarlo o acelerarlo sin separar las manos del teclado, lo que permite transcribir con menos distracciones.

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  1. Velocidad

Al transcribir, es preferible la precisión que la velocidad. Existen páginas para saber cuántas palabras se escriben por minuto. Es un buen ejercicio para aumentar la velocidad al transcribir, sin olvidar que de nada sirve ser muy rápido si se transcribe con errores o faltas de ortografía.

  1. Contexto

Transcribir no es una actividad exclusiva de un rubro o área. Se puede transcribir para una dependencia de gobierno, para un congreso médico o las notas de voz de un investigador. Es importante, cada que sea posible, tratar de entender de qué o para quién se va a transcribir. Si es una dependencia de gobierno relacionada con impuestos, es probable que se refieran a gravar y no a grabar. Si es un congreso médico, tal vez estén hablando del bazo y no del vaso.

  1. Concentración

El trabajo del transcriptor no es siempre igual. Un día puede transcribir una entrevista banquetera de unos cuantos segundos y al siguiente transcribir un congreso de doce horas. En este último caso, la concentración es muy importante.

Un transcriptor, como cualquier otra persona, se cansa física y mentalmente. Es común que, luego de varias horas de trabajo, se omitan palabras, se cambien de lugar o se escriban sinónimos. Esto sin considerar que una mala postura o una técnica deficiente al escribir puede generar lesiones. Lo recomendable es tomar un breve descanso, hacer ejercicios de estiramiento y despejar la mente por un momento.

Estas son nuestras recomendaciones para convertirte en un transcriptor profesional. Esperamos que te sean de utilidad.

Déjanos tu opinión en los comentarios.

 

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herny-millerY no creo en las palabras aun cuando las junte el hombre más diestro: Creo en el lenguaje, que es algo que está más allá de las palabras, algo de lo cual las palabras no ofrecen más que una inadecuada ilusión. Las palabras no existen separadamente como no sean en los cerebros de los eruditos, filólogos, etimólogos, etc. Las palabras divorciadas del lenguaje son cosas muertas y no entregan secretos.
Henry Miller

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